domingo 20 de febrero de 2011

Pauline en la Playa en Sevilla (19-Feb-2011). Crónica del concierto.


Fecha: 19 de febrero de 2011.
Lugar: Sala Obbio, Sevilla.
Asistencia: Lleno.

Más de una década que llevaban sin pisar Sevilla las dos hermanas gijonesas, tras el fallido y fatídico intento de hace unos años, como bien se encargaron de recordarnos en una de las múltiples charlas que tuvieron con el público entre canción y canción. Pero vayamos por orden.

El dúo, convertido en trío gracias a un eficaz músico de apoyo, saltó al escenario con algo de retraso, pues una vez más el destino quiso complicarles su presencia en Sevilla, pérdida de avión incluida. Pero tras el primer tema, "Más pequeña que un botón", todo fue bien ("Once años hemos tardado en tocar una canción en Sevilla"), salvo algún que otro acople salvaje. Con una instrumentación basada en dos guitarras eléctricas limpias y el color que daba puntualmente el teclado o el saxo de su músico adicional y "chico para todo", el dúo fue desplegando un repertorio que hizo un repaso a todos sus discos, con muchos temas antiguos, quizá debido a su larga ausencia de los escenarios sevillanos. Así pues, cayeron muchos temas de sus primeros trabajos ("Titubeas", "Un monstruo", "El gato de Chesire", "Mi bañera", "Pasos de ratón"), pasando casi de puntillas por su excelente "Silabario"de 2006, y obviamente prestando cierta atención al disco nuevo. Todo ello con un estilo relajado, charlando continuamente con el público y riéndose de sus propios despistes, pero sin dejar de dar calidad y calidez, con esas voces tan bien definidas y acopladas en directo. Unas voces que además, al haber cambiado un poco de timbre a lo largo de los años, dan mas categoría y presencia a sus primeros temas (y no digamos ya a los más recientes), separándolas cada vez más del pop naif del Xixón Sound que las vio nacer y dirigiéndolas poco a poco a otro tipo de sonidos y públicos.

El concierto se hizo corto y tuvo un único bis, compuesto por dos versiones: el famoso "Mis muñecas", que cedieron en su día a Nosoträsh, y una versión de uno de sus referentes, Vainica Doble, coreada por el público.

Aunque quizá habría sido más adecuado escuchar una música tan intimista en otro tipo de sala (al menos no una que tenga el bar tan cerca del escenario), la verdad es que tampoco estuvo mal la cosa; por otra parte las reducidas dimensiones del recinto contribuyeron a esa sensación de cercanía entre grupo y público. Lleno casi total con entradas a 14 € en taquilla y una noche de lluvia y viento. Pero dentro de la Obbio llovieron ranas. Moradas.

Compartir en Facebook