
Había cierta expectación por ver el paso por Nocturama de este trío sueco que basa la totalidad de su repertorio en versiones pop, folk, hippie, lounge, o como a vd. le apetezca llamarlo, de los clásicos del hard rock y el heavy metal de todos los tiempos. De hecho, congregaron en el Monaserio de la Cartuja sevillano a unos pocos cientos de personas que echaron (echamos) un rato estupendo; no solo los indies y gafapastas habituales, sino también algún que otro heavy con inquietudes o simple curiosidad.
Lo que no sabíamos casi ninguno es que la vocalista que subiría al escenario no es la que grabó los 3 discos que la banda tiene publicados hasta el momento, pero a tenor de lo visto, creo que salimos ganando con el cambio. Por discrepancias musicales, hace dos años pasó a ocuparse de las tareas vocales una tal Siri Bergnéhr, que posee una voz menos hippie y más versátil que Harriet, su predecesora, y que además demostró ser una estupenda frontman (o frontwoman, si es que existe esa palabra), algo que quedó claro desde la inicial "Breaking the law" (original de Judas Priest), con palmitas incluidas.
Tras ello, y sin más envoltura instrumental que una guitarra acústica y un teclado simple pero eficaz, el grupo fue interpretando versiones casi irreconocibles de temas tan conocidos como "The evil that men do" (Iron Maiden), "Paranoid" (Black Sabbath), o este "Thunderstruck" que sonó hace poco muy cerca de allí, interpretado por sus creadores.
Hellsongs. "Thunderstruck" (versión de AC/DC).
Conforme avanzaba la noche, se fueron disipando mis dudas acerca de Hellsongs, pues no estaba seguro de que el grupo supiera, por una parte, mantener el interés con un repertorio tan tranquilito y una instrumentación tan básica, y por otro, temía que acabaran cayendo en la parodia, al estilo de Spinal Tap. Respecto a lo primero, salieron airosos del trance gracias a una cuidadosa selección de temas (minimizando la cantidad de temas lentos) y a una continua comunicación con el público, en parte propiciada por unos conocimientos de español a nivel turista del larguirucho guitarra Kalle Karlsson, aparte de que el inglés de los suecos se entiende perfectamente. El público estaba facilón y respondió a todas las bromas e invitaciones a corear estribillos. Respecto a lo segundo, el grupo tenía bien claro dónde está la fina línea que separa el homenaje de la parodia, aunque en ocasiones coqueteara con ésta.
El único momento serio que se permitieron fue una crítica al reciente comportamiento del gobierno israelita, previa a la interpretación del "We're not gonna take it", de Twisted Sister, uno de los pocos temas que suena más serio que el original con la paleta de colores de Hellsongs.
Tras despedirse con una festiva e inspirada visión de la música de Megadeth, el grupo regresó para un bis de dos temas, con un "Run to the hills" (Iron Maiden) que fue coreado a la perfección por los asistentes; cómo se nota que a estos eventos van muchos músicos...
Hellsongs. "Symphony of destruction" (versión de Megadeth).
Creo que todos nos quedamos con ganas de más (yo me quedé con las ganas de escuchar la versión que hacen del "Rock the night" de Europe), pero no siempre se sale de un concierto con una sonrisa de oreja a oreja, sonrisa que me duró hasta que me acerqué a la barra, donde descubrí que, un día más, se habían quedado sin cerveza, algo imperdonable en una ciudad como Sevilla.
Nota: La fotografía de Siri que utilizo en este artículo es de 2009, y la he tomado prestada del Flickr de Thoms kleine Welt. Si estoy vulnerando algún copyright, obviamente la retiraré de inmediato.

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