Sevilla, Teatro Central- Junio de 2009
Aunque reducido a sólo dos noches este año, el ciclo de pop-rock del Central sigue siendo una apuesta ganadora, 5 artistas por 20 €, con todas las ventajas acústicas y acomodaticias que ello conlleva. Hagamos una rápida pasada por todas las actuaciones:
19-junio-09
Damien Jurado

Se presentó como lo que es, un cantautor de la américa profunda, arropado únicamente por su guitarra. Su actuación fue de menos a más, con un buen clímax en los dos últimos temas, y una versión de Nirvana por el camino para enganchar a los despistados. El tío destilaba autenticidad y sencillez, aunque seguir el contenido de las tristes historias de sus letras era quizá un paso necesario, que no todos los espectadores pudieron dar, para seguir adecuadamente el progreso de la actuación.
Lambchop
Sorprendentes. La muestra de que la etiqueta "alternativo" se puede aplicar a todo, y en este caso, a una magnífica, elegante y eficaz formación que mezcla sin pestañear estilos y algunas etiquetas (soul, rythm'n'blues, country, lounge...) un tanto atípicas en su circuito. Con una ejecución sin fisuras, que con su saber hacer (se nota que son una formación veterana), sentido del humor y un bis espectacular, fueron el único grupo que consiguió poner al teatro en pie.
20-junio-09
Martha Wainwright
Lo de la Wainwright no tiene nombre. Aunque su actuación tuvo algo de improvisado, pues parece que no pudo acompañarla el bajista que estaba previsto el bajo se extravió en uno de los últimos vuelos (gracias por la aclaración, Carrascus), de modo que su bajista tuvo que sentarse al piano durante parte de su corta estancia en escena, nos dejó un sabor de boca agridulce. Por un lado, dio una imagen poco profesional, presentándose sin púa (se la tuvo que prestar un espectador), sin cejilla (lo que hizo que en algunos temas las cuerdas sonaran parcialmente "muteadas" o hubiera fallos en algunos acordes), o simplemente relajándose demasiado, como si se tratara de una actuación ante un grupo de colegas en un bar. Pero por otro, en los temas en los que se centraba, dejaba ver la artista que realmente es, y sobre todo, su tremenda forma de cantar en directo, lo que hizo que el público fuera más permisivo con sus "confianzas". Y bien está lo que bien acaba, aunque el Bloody Mother Fucking Asshole final nos dejó con la idea de que podríamos haber visto un gran concierto, que por lo expuesto y la corta duración, no fue tal.
Pony Bravo
Una de las sorpresas del ciclo (para los que aún no habíamos tenido la oportunidad de verles, claro). Aunque algunos espectadores amigos me señalaban sus carencias en el siguiente descanso, creo que la mezcla de sonidos y ritmos que exhiben estos sevillanos, junto con esas letras tan ambiguas, oníricas y polisémicas (muy en la línea de la tradición de otros artistas de su ciudad), hacen de ellos un grupo único, y desde luego a seguir de ahora en adelante. La actuación, impecable (sin alardes técnicos pero con una homogeneidad destacable, dado el contínuo intercambio de instrumentos), destacando una estupenda voz (que a veces recordaba a la de Pepe Begines, aunque con el triple de caudal). El atrezzo (Curro, lámparas...), impagable.
Don Caballero
Para mí (y para muchos), la otra sorpres del ciclo. Una formación veterana, reconstruida recientemente, con un sonido contundente e impecable en su ejecución, capitaneada por un batería más propio del rock progresivo que del math rock al que Don Caballero dicen no pertenecer pero que indudablemente pisan de lleno, con esas estructuras obstinadas, complejas y repetitivas. A destacar la perfección del sonido de este trío (casi)instrumental, y la habilidad del guitarrista de la derecha (dado que el de la izquierda hacía sonar su guitarra como un bajo real en muchas ocasiones) para superponer pistas de guitarra que iba grabando sobre la marcha, cosa que hizo contínuamente. A pesar de lo interesante de la propuesta y la calidad del grupo, tanta caña y complejidad fue demasiado para una parte del público, que fue abandonando paulatinamente sus asientos para dejar una media entrada para el último tema. Esto, sumado a que ya eran la 1:45 de la madrugada, evito lo que en otras circunstancias hubiera significado probablemente una mayor ovación seguida de una petición de un bis que no existió.

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